domingo, 9 de octubre de 2011

El momento adecuado

Será una entrada bastante diferente. Las otras veces hablaba acerca de como veía las cosas, de como imaginaba que sucederían. Ahora, les contaré como sucedió. Ahora les podré contar con hechos lo que sucedió, les contaré la verdad.

Pues como bien dicen por ahí, se me dió lo que buscaba. Quizá aún no tenga un título, pero para mí ya es mi novia. La quiero como una, estoy emocionalmente involucrado como si fuera mi novia. Y si he de ser sincero, pues se que pronto será el momento donde oficialice esta relación. Sé que eventualmente le diré todo lo que les estoy a punto de escribir, pero si ve este blog antes de que se lo diga, solo te puedo decir que no me apena nada de lo que voy a escribir.

Pues la verdad si me tardé. Está bien que la última vez que escribí les conté de que hubo contacto y de que me sentí cómodo y que la sentí cómoda, pero una vez que la besé me quedó más que claro que esa era una de las últimas oportunidades. Ambos queríamos que sucediera, pero que la verdad el que no estaba preparado era yo y no ella. Porque no me quería equivocar y porque no quería arruinar algo que realmente me importa. Y para mí, un beso es algo muy importante en una relación. No te asegura nada, pero soy de la idea de que besando a la persona sabes realmente que sucede con esa persona. Y aunque el primer beso no lo disfrute por el manojo de nervios que tenía, los siguientes fueron maravillosos. Y ahí fue cuando ví que realmente no era una amistad, que en verdad los dos nos queríamos de una manera diferente. Y si, quizás habló como alguien que está enamorado en estos momentos, pero dentro de todo tengo los pies en la tierra. Cometí el error de ilusionarme de que iría conmigo a bailar salsa, incluso si sé que no le gusta. Cuando me dijo que no podía ir porque se sentía mal, la verdad me desilusioné. Pero la verdad fue mi error por hacerme expectativas. Incluso si te enamoras de una persona, nunca debes esperar nada de ella. Jamás pienses que mereces y que recibirás su amor incondicionalmente.  Primero, porque nada en esta vida es de merecimientos. Segundo, porque en algún momento esa persona será incapaz de ofrecerte eso que crees merecer y generará decepción, lo cual puede afectar una relación.

Me encuentro en un estado que no conocía. Un estado donde no tener la certeza de si me quiere de la misma forma que yo la quiero no me afecta. Estoy tranquilo dentro de todo y mi dilema más grande es el hecho tener que darnos nuestro espacio necesario para que funcione esta relación. Cuando tu problema es que no la quieres soltar, sabes que las cosas van por buen camino.

1 comentario:

  1. Confieso que no había leído tu blog. ¡ME GUSTA! Siento como que estoy platicando contigo y eso está lindo :) si tienes tiempito échale una leidita al mío! te quierooo y me da gusto leerte feliz!

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